viernes, 15 de octubre de 2010

Mensaje de Santa Clara de Asís

  Me siento llena de alegría y felicidad, de que no únicamente compartan ustedes momentos de alegría y felicidad conmigo su Santa Clarita; sino que también compartan momentos de alegría y felicidad con San Francisco de Asís. Recuerden que Francisco y yo, fuimos dos cuerpos diferentes pero unidos por un mismo espíritu, no podía haber un Clara sin Francisco, ni un Francisco sin Clara. Recuerden que la unión nuestra es un amor eterno, amor eterno desde la Tierra, amor espiritual, amor claro, amor puro; ese verdadero amor de mente a mente y de espíritu a espíritu. Ese fue el amor que existió entre Francisco y yo, ese es el amor que yo quiero reine siempre entre todas mis mensajeras y mensajeros, sin distingo del sexo a que puedan pertenecer. Recuerden, a nosotros no nos interesa la carne, es el espíritu de ustedes que nos interesa. Nosotros queremos que el amor que exista en ustedes, sea un amor de espíritu a espíritu, un amor puro; el amor que nunca muere. El verdadero amor que existió entre Francisco y yo, y no solo un amor que existió entre Francisco y yo, sino que es un amor que sigue existiendo y así seguirá por toda la eternidad; es un amor imborrable. Nosotros en el reino celestial estamos trabajando por ustedes y por la humanidad. Nosotros estamos festejando, aun a diferencia de ustedes, como les dije: No estamos en cuerpo físico ya que nosotros no lo tenemos, ustedes concelebran de la forma adaptada a su plano y nosotros concelebramos de la forma adaptada a nuestro plano. Por el momento ustedes no sabrán nuestra forma, cuando vengan a este reino, si están salvados lo sabrán. Nosotros estamos trabajando grandemente para que todos se salven. Ustedes también podrán disfrutar de lo que disfrutamos nosotros aquí, que no nos es permitido decirles.

Yo, su Santa Clarita le adelanto esta primicia: Nunca vayan a perder su fe, nunca vayan a desesperarse, nunca vayan a pensar que nosotros no los hemos escuchado; porque el enemigo no duerme, viendo a ver cómo puede sacar y meter entre sus garras a los hijos que ya están en el camino. Les digo: Que así como fui probada, lo mismo que San Francisco y todos aquellos que han conseguido su santidad en la Tierra; todos reciben pruebas, son pruebas muchas veces fuertes, muchas veces difíciles como le ha tocado sufrir a mi Tesoro. Mi Bernardita fue probada grandemente, pero ella con su fortaleza de espíritu, con la limpieza de su alma y con la oración, logró salir en alto de todas las pruebas que le pusieron; no se la ponemos nosotros, sino, son pruebas que le llegan para ver su fortaleza y para ver hasta dónde llega su fe. Si son fieles y firmes a la oración y confían en nuestras enseñanzas, las pruebas y los problemas que les lleguen, salen como el aire y quedan ustedes liberados, con su mente clara, tranquila y fresca. Hagan como hizo mi amadísimo Jesús: En el momento que sintió su mente oscura, por traición y por todo lo que le tocó vivir; Jesús antes de la oración miró al cielo, respiró fuerte para que toda la nube oscura y la tentación salieran, y luego recibió la Luz y la claridad que necesitaba. Ya tenía su mente clara, su mente libre de ataduras y su mente libre de nubes oscuras para comunicarse directamente con el Altísimo. Deberán antes de la oración, sacar las energías negativas de su mente, de su espíritu y de su corazón y respirar aire de bendiciones.

Los bendigo a todos, me siento llena de alegría y felicidad por ese homenaje que han preparado para mi padre Francisco. Me despido diciéndoles que los amo y que el Señor los bendiga a todos, amén.

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