sábado, 11 de febrero de 2012

MENSAJE DE Bernardino  Caminero, fallecido a las 12.30 am del 11-02-2012, y recibido por su hija  Bernarda a las 10.00am del 11-02-2012. Esto es un ejemplo, de que las personas que viven en la tierra sirviendo al Señor, no mueren, parten directo al reino celestial a disfrutar del banquete divino y a nacer de nuevo en  la verdadera vida eterna.

Hija, que grandeza saber que tu mi morena, como yo te llamaba, ocupe una posición tan especial en este verdadero y no pecaminoso mundo espiritual. ¡Que grandeza! Y que agradecimiento tan grande por mi querida esposa, y por todos ustedes excelentes hijos ¡Que grandeza Hija!.

Gracias primero por este privilegio que me han concedido a petición de Santa Clara y San Francisco, que así como tu mí morena le pediste que salieran a recibirme; y así ocurrió, ellos  estaban junto al Ángel que recibe a las almas, para presentarme ante el Divino Padre, ¡Qué grandeza hija, este privilegio! Que grandes son los misterios divinos. La música y la luz encaminaron mi alma sin tropiezos en este transitar, de la desencarnación del espíritu para abandonar este cuerpo pecaminosos como lo es la carne. Hija te digo que estoy feliz, feliz, feliz. ¡Que grandeza, que grandeza! No tengo sufrimientos, no tengo dolor, no tengo llagas, no tengo mi piel arrugada; estoy tan joven como cuando me casé con mi amada y única esposa Juana. ¡Que grandeza! He sido revestido de nuevo, estoy maravillado, estoy tan joven, muy joven.

Le pido cuiden mucho de mi Juana, y diles, que desde aquí yo la estaré esperando. Dile que siga rezando el Santo Rosario como mismo lo hacíamos. Comunícale que no sufran por mí, que no quiero llanto ni lamentos, ustedes cumplieron en tener la paciencia y el trato tan especial para cuidarme como a un niño. Estoy muy agradecido de todos. Quiero que mi cuerpo que ya no me pertenece y que es un cuerpo vergonzante, corroído por los pecados; sea cuanto antes sepultado y así evitarán la contaminación que ustedes no merecen por estar adorando o venerando algo que  ya es inservible. No esperen que tengan que llegar mis otros hijos para sepultarme. Yo sé que ustedes me llevan en sus corazones  y eso es lo mas importante, no quiero luto yo no he muerto, he nacido de nuevo en la verdadera vida eterna.

Hija, está bien que no asistieras, yo no quería que tu, ni ninguno de ustedes me observaran así en ese estado. Comunícales a Héctor y a Nicolás que se queden tranquilos, y a los demás hijas que están fuera del país, que no se desesperen por ir a verme, que ya yo no estoy ahí. Que se queden tranquilos cumpliendo con sus deberes. Comunícales que cuiden mucho de mi Juana y que la acompañen a rezar el Santo Rosario. Aquí yo la esperaré, lo mismo que a ustedes excelentes hijos. Desde aquí podre siempre seguirle orientando y protegiendo. Comunícales a mis hijos que confíen siempre en Dios y la Virgen, que no quiero que ninguno de usted pise la puerta de un brujo o un espiritista, ya que eso es una maldición. Todo lo que necesiten pídanselo al Creador, él es bueno, él es justo y es misericordioso. Comunícale a Canaán que lleve a su amigo, a cantar música religiosa para armonizar mi o su bello campo. Les pido que mi cuerpo sea sepultado hoy mismo, ya que  pueden contaminarse.

A Rosita, a Natalia, a Luz María, a Magdalena, a Sofía, a mi Cándida, y a Toñito y a todos mis hijos y amistades;  mil gracias por su amor, por su paciencia, por su comprensión. Gracias a mis amistades, a mis hermanitos, a mis nietos, a mis bisnietos, a todos les agradezco. No descuiden a mi pequeña hija Luz María, préstenle siempre su apoyo moral y espiritual.

Le pido para despedirme de este regalo que me han concedido, de poder comunicarme con mi morena; yo no me podía imaginar que era el padre terrenal de quien es como una santa en la tierra. Perdóname mi morena si en algo o en algún momento te ofendí, y por en determinado momento, haber dudado de la gran misión que el Padre te encomendó, de interceder para ayudar a salvar a la humanidad. ¡Que grandeza hija!,  sigue adelante. Lo mismo, le pido perdón a mi Juana, y a cualquiera de mis hijos terrenales, si en algún momento les ofendí;  pero todos mis consejos y mis orientaciones eran siempre para su bien.

Recuérdale a Rosita, que el día de mi última vela, que reine la abundancia de carne, víveres, jugos, café; que todos los que asistan se vallan satisfechos. Háganlo en mi nombre, cumpliendo con lo que dijo San Francisco: “No dejen que un hermano de ustedes pase hambre, teniendo ustedes como socorrerlo”

Me despido de ustedes. Los amo y bendigo, quien ha nacido a la verdadera vida eterna. Estoy tan feliz que no se si cantar, gritar o llorar; no de tristeza, sino de felicidad.

Mi morena, me retiro ¡Que grandeza!, estoy sorprendido, maravillado de lo que estoy presenciando aquí, y de poder hacer esta conexión contigo hija, ¡Que grandeza hija, que grandeza! Qué grande eres, no quisiera despedirme pero ya el tiempo autorizado se ha terminado, ya solo falta que sepulten mi cuerpo para que ya quede consumando todo lo que fue mi estadía en la tierra.

A tu esposo Bismarck, comunícale que me alegró haberle tratado y conocido, y por tener un trato tan especial con mi morena. Cuídala mucho, es un tesoro valioso que tienen ustedes en la tierra.

A mis hijos, a mis nietos, a mis bisnietos; comunícales, que al igual que todos los que  llevan mi sangre  y mi apellido, sean siempre honestos y hombres de bien. Le bendice su padre terrenal.


martes, 13 de septiembre de 2011

MENSAJE DE SANTA CLARA Sobre Venezuela

MENSAJE ORAL DE SANTA CLARA recibido por Bernarda Caminero,  en  el Templo de Oración Santa Clara de Cd. Bolívar a las 5.15 pm del 10-08-2011.

Segmentos del mensaje:

…………………………………..Le explique que no importa la religión a la cual la persona pertenezca, deberán amarse siempre como hermanos que son todos ustedes. Cuando te hablo de la religión a  que pertenezcan, y te dije que cada uno tiene una misión de cumplir;  en este mismo momento, Yo Santa Clara Bendita hija mía, con todo el poder y la autorización que el Padre Celestial me ha dado, te digo, te digo, que todos los Gobernantes que legalmente llegan a los poderes, son elegidos del reino celestial. Para tu cumplir la misión que estás cumpliendo en la tierra, no fuiste tu hija mía que lo pediste, más aún tu rechazabas entrar en la misión porque tu no tenías conocimiento ni sabias lo que te esperaba; fue elegida, fuiste elegida del reino celestial, y fuiste elegida desde el vientre de tu madre.

Se darán cuenta ustedes, que algunos en la tierra, así como yo no pude hacer grandes estudios porque me dediqué, me dedique por completo a servirle a Cristo; en la tierra algunos son políticos, o no políticos, sino servidores de la humanidad; otros son médicos, otros son sacerdotes, y diferentes profesiones que no tengo que nombrárselas porque ustedes la saben. Cuando son gobernantes que son elegidos del reino celestial, así como está mi  Bernardita cumpliendo con esta misión hasta el día que está escrito en nuestros libros, hasta el día que ella estará en  la misión, no hasta el día que el mundo quiera tenerla; sino hasta el día que mi Padre le diga: Ya tú has cumplido con todas las personas que tenías que salvar, y ya tú tienes  que partir a este reino porque ya tu misión en la tierra a la que tú fuiste a cumplir ya tú la has terminado.

Así ven ustedes, que la persona que está rigiendo los destinos de este país, no ha sido porque él ha querido, ha sido porque él nació desde su corazón, desde el vientre con los ideales de lo que  él quería ser, igual como nació  Simón Bolívar. Y yo su Santa Clarita, aquí públicamente quiero decirle esto; porque a mi Bernardita siempre le he dicho que no quiero nada de cosas de políticas en mi Templo, y así realmente se ha cumplido. Pero le digo esto, las enfermedades están latentes en el mundo,  porque es un mundo pecaminoso, un mundo lleno de pecados. Me disculpan que yo me exprese de esa forma. Todos deben pedir siempre por todos, por sus hermanos, por sus enemigos, por su salud, por su vida y nunca pedir por la muerte.  Quiero decirle esto para ayudarle, y voy a aprovechar a ustedes que están aquí, que no haya una gran multitud para decirle, que el Presidente que ha sido elegido directamente por Cristo para cumplir los destinos de este país, él estará ahí hasta el día que mi Padre Jesús le diga: Ya tú has cumplido con la misión que te tocaba cumplir y ya tienes que abandonar, porque ya tú has cumplido. Quiero decirle esto, en vista de todas las peticiones que personas inescrupulosas, y me disculpan que me exprese de esa forma, han enviado a este reino pidiendo y felices y contentos y alegres por la enfermedad del  gobernante que tienen ustedes en este país; incluyendo algunos representantes que se dicen estar muy cerca de Cristo. Recuerden que tienen que ser   ejemplo, siempre  de amor y de humildad y de hermandad. Han hecho peticiones pidiendo, para que esa enfermedad que tiene y que ya va a desaparecer lo consumiera hasta la muerte por la ambición de poderío y la ambición de dinero de cosas materiales; a lo que yo siempre rechacé, lo mismo que San Francisco. Y por eso quiero decirte hija esta tarde, que él no va a fallecer, él recibirá toda la sanación necesaria desde aquí del reino celestial. Para todos aquellos que estaban pidiendo por su muerte, que querían verlo sepultado, que querían verlo enterrado, que querían verlo consumido con una enfermedad, de la cual no hace mucho tiempo le dije a mi Bernardita que quería hiciera lo posible y lo imposible para imponerle sus manos y llevarle las energías sanadoras, porque vimos que estaba cargado de energías oscuras que luego se reflejan en enfermedades; pero le digo a todos ustedes porque no quiero que ninguno peque. Así como le dije a mi Bernardita,  que algunos ven las cosas negativas o las cosas malas que le  parecieran en el templo pero ¿las cosas buenas donde están?; así mismo pasa con la persona que está gobernando este país. Qué fácil es ver las cosas negativas y las cosas malas que otro pueda hacer; pero donde están las cosas buenas que la persona hace en favor de su prójimo, ¿dónde están? qué fácil es criticar a otra persona. Póngase en su lugar, si fuese usted que cumpliese con esta misión que cumple Bernardita; o que fuese de usted si estuviese dirigiendo los destinos del país, a ver si usted va a cumplir realmente con todas las cosas que se le piden del reino celestial, que no importa muchas veces tener que dejar la vida pero cumplir con los pedimentos que se le hacen desde este reino.

Le he dicho esto únicamente, porque no quiero que muchos sigan pecando, porque el pecado lo que hace es llevarlo a la llama del fuego eterno. Esto yo se lo digo es  como un consejo de una tierna madre para sus hijos. Él fue elegido por Dios, gústele a una cantidad minoritaria en el mundo o no le guste, porque no son los humanos que rigen el reino celestial; sino la tierra y la humanidad están regidas es por este reino, y por lo tanto las cosas que se hagan de este reino, o las cosas que se anuncien o están escritas desde este reino para que se cumplan en la tierra; nadie, absolutamente nadie puede cortarla. Por lo que le digo, que así como mi Bernardita muchos trataron hasta de quitarle la vida para que ella no continúe en la Misión. Muchos Sacerdotes trataron y lo siguen haciendo, tratando de desbaratar la misión y alejar la feligresía de que no vengan; pero esto viene del reino celestial.  Y nadie,  absolutamente nadie puede con las misiones que son escritas del reino celestial. Y por eso les digo a ustedes para que no sigan pecando: Cristo lo que quiere es, que se ayude al pobre, que se ayude a los más necesitados; así como mi Bernardita está ayudando a la humanidad, ayudándole espiritualmente y llevándole la palabra. Yo su Santa Clara Bendita les digo, con todo este poder  y con la autoridad que el Eterno Padre Creador del Universo me ha dado, con el único fin de que no sigan pecando más. Que la persona que está rigiendo los destinos de este país, está y seguirá estando hasta el día que mi Padre Jesús diga;  ya hasta aquí llegó la misión. Pero nadie ni con práctica de brujería, ni con práctica de hechicería, ni siquiera los más grandes hechiceros que pueda haber, pueden cortar una misión que ha sido escrita desde el reino celestial para que se cumpla en la tierra. Y he querido informarle esto porque  mi Padre así me autorizó, únicamente, únicamente por el bien de ustedes.

Y así como mi Bernardita en una oportunidad me consultó, ya que muchas personas se dirigían a ella, para preguntarle que qué ella creía de esta persona que se iba a lanzar como candidato presidencial para este país bendito en el que ustedes habitan. Yo lo consulté con el Padre, y nosotros le presentamos  a ella la foto, y recuerdo que le dijimos: Hija, este es el futuro gobernante que tendrán ustedes por mucho, pero muchos años. Y por eso es que yo he querido tocarle este tema en esta tarde, ya que mañana es mi día y nosotros aquí en el reino celestial estamos pendientes de todas las cosas que pasan……

Por eso yo quiero bendecirlos a todos ustedes y anticiparle que yo les doy las gracias por el entusiasmo, por la alegría en que están  preparando todo para celebrar mañana mi maravilloso día…..

Y para aquellos que es la primera vez que ven esta comunicación directa con mi Bernardita, quiero que ninguno de ustedes se extrañe, porque el cuerpo que está en la tierra es un cuerpo físico, pero el espíritu que la mueve es el espíritu nuestro, y el espíritu es que  da vida a su cuerpo; y por eso nosotros podemos hacer esta conexión en el momento que así nosotros estemos necesitando; más aún después de haber sido preparado su cerebro con muchos años de anticipación porque es muy fuerte esta conexión y no todas las personas pueden recibirla. No todas las personas pueden recibirla, porque en el momento que ella está recibiendo esta comunicación, de mente a mente y de espíritu a espíritu, es como si su corazón queda bloqueado, es como si su espíritu no está porque un cuerpo no puede tener dos espíritus al mismo tiempo y por eso nosotros la preparamos para darle paso al espíritu celestial que es el nuestro, para poder entrar en conexión con ella.

Yo los bendigo  a todos ustedes, y me disculpan que yo me haya expresado un poco un tono en voz alta, pero muchas veces a la humanidad para llevarlo a entender y a ver las cosas como deben ser, no pensando en sus propios intereses, sino pensando en los intereses de la humanidad y en los intereses de los que más necesiten; es por eso que yo he tenido que hablarles en ese tono que yo lo he hecho.

Yo los bendigo a todos, lo lleno de paz, los lleno de tranquilidad, y así como hemos intercedido para la sanación del gobernante de ustedes en este país, es la misma intercesión por cualquiera de ustedes o cualquiera en la tierra que esté enfermo y esté necesitando ayuda. Nunca se alegren por la enfermedad de un hermano suyo en la tierra, porque eso es como una pelota que usted la infla la lanza y esa pelota vuelve a caer nuevamente y puede caer en usted mismo o en uno de sus seres más queridos para que ese sufrimiento que usted le ha deseado a los demás lo viva usted en carne propia y se da cuenta que nunca puede deseársele mal a nadie.

…. El mundo terrenal es un mundo de aprendizaje por eso están todos ligados, todos,  están los hijos de satanás, están los hijos de Cristo, todos están ligados. Por eso pueden ver ustedes tantas personas de un corazón tan duro, tantas personas que hacen tanta maldad, todos están ligados en la tierra. Pero ustedes que han sido elegidos para ser ejemplo y para ser buenos, no imiten a los malos; manténganse siempre buenos igual  cada día mejor, para aquellos que son malos y pertenecen a Satanás traten de imitarlos a ustedes para que también ellos se conviertan y sean buenos. Y les digo, nunca hagan sufrir a ninguno de sus hermanos en la tierra, traten siempre de llevarles felicidad. Si es el esposo trate de hacer feliz a su esposa, y si es la esposa, trate de hacer feliz a su esposo; a su esposo porque les digo si es a los hijos traten de hacerlos felices; porque les digo esto, que todo el sufrimiento que de uno u otra forma pase un ser humano en la tierra, como ustedes son hijos todos  de un mismo Cristo, como yo también lo fui cuando estuve en la tierra; todos son hijos del mismo Cristo que está aquí, y todos son hijos de la misma Madre María. Y  les digo, que de dos personas que estén reunidas, sean esposos, sean amigos, sean hermanos; cualquiera que hiera a su hermano o que le ocasione un gran sufrimiento hasta destrozarle casi el alma, tenga usted toda la seguridad que luego cuando  esa persona ya esté feliz y esté reconfortada siempre pidiendo auxilio, fuerza y fortaleza a nuestro Padre Creador del Universo; cuando ya usted esté en paz, en tranquilidad, lleno de felicidad; la persona que le destrozó en su corazón, que lo hizo sufrir grandemente, que le levantó calumnia; que de una u otra forma lo hizo sufrir; entonces tendrá que pagar el doble del sufrimiento, tendrá que pagar por todo el sufrimiento que le hizo pasar a usted, más el sufrimiento como castigo que le espera por lo que hizo; y por eso trato siempre de darle  toda la orientación necesaria para que no paguen ustedes sufrimientos, para que no caigan en el pecado, para que vivan una vida unida amándose los unos a los otros, amándose los esposos, amándose los hijos,  porque la vida de la tierra es sumamente corta, es esa únicamente la vida terrenal que tendrán ustedes, es esa no hay otra vida terrenal porque la otra vida que tendrán es espíritu, no tendrán una carne como la que pueden ver ustedes  en este momento en esta hija nuestra, será en espíritu como en este momento es mi espíritu el que está aquí con ustedes, que he venido yo su Santa Clarita estoy con mi hija mi Bernardita porque ella ha sido preparada para recibirnos, y yo estoy aquí con ustedes para darle las gracias, para bendecirlos, para amarles y para decirle que se amen mucho para que vivan felices, como estamos viviendo San Francisco y yo aquí en el reino celestial al lado de mi Padre Jesús. Ya los voy a dejar porque mi Bernardita necesita descansar……

 Estoy feliz con ustedes, pero esta es una comunicación que me ha autorizado mi Padre Creador del Universo  para que yo viniese, me dio ese privilegio, de que yo bajara en esta tarde a decirle a ustedes las gracias, a decirles que yo los amo, y a decirles que yo mañana estaré con todos ustedes compartiendo en esa maravillosa fiesta…..

….Los que quieran salvarse, hacerse santos lo lograrán, los que quieran irse a la candela del enemigo lo lograrán. Nosotros en este reino no, aquí nosotros estamos regidos, aquí hay una jerarquía y donde nosotros estamos regidos y no puedo yo hacer conexión con esta hija nuestra sin antes yo tener la autorización de mi Padre Creador del Universo. Y como mañana están celebrando mi maravilloso día,  por eso me concedió este privilegio de que yo viniese a comunicarme con todos ustedes……..

…..Con eso yo les digo, a ustedes que han sido los elegidos para escuchar este mensaje. Aquellos que nunca habían  escuchado un mensaje divino lo han escuchado en esta tarde; Yo su Santa Clarita haciendo acto de presencia en ustedes a través de este canal de comunicación como lo es mi Bernardita…

…Benditos, benditos sean todos en el nombre de mi Señor, benditos sean, benditos sean hoy mañana y siempre y por toda la eternidad. Me retiro de ustedes pero mi espíritu a través de mi Bernardita queda siempre con ustedes, bendito sean, bendito sean en el Nombre de mi Señor, bendito sean, amén, amén y amén.

jueves, 21 de octubre de 2010

Libro 2° Edición

Jesús, en estos tiempos tan difíciles en que reina la oscuridad en el mundo, está enviando a la Tierra, personas elegidas, a quienes los transforma, les da la inteligencia y sabiduría espiritual necesaria, para que sean sus testigos en la Tierra. Bernarda ha sido una de esas elegidas para comunicarse con el reino celestial, a través de mensajes divinos y llevar claridad a la humanidad de los acontecimientos presentes y los que se avecinan.

La Virgen María dice en uno de sus mensajes: “Es la hora y el momento ahora, de que la humanidad despierte espiritualmente, cambiando sus vidas y llenándose de amor al prójimo. Ya no hay tiempo que perder; sino se arrepienten y enderezan sus caminos, grandes calamidades vendrán para el mundo”.

Bernarda recibe mensajes telepáticamente de Jesús, la Virgen María, Santa Clara, San Francisco de Asís y San Miguel Arcángel. En este maravilloso ejemplar “De la Oscuridad a la Luz”, transmitido a Bernarda desde el reino celestial, encontrará usted, la claridad y el despertar espiritual para cambiar su vida.

Bernarda Caminero es natural de República Dominicana, a los 8 años comenzó a tener revelaciones. Reside en Venezuela, desde Ciudad Bolívar cumple su misión, entre espinos y rosas, extendiendo en el mundo la fe y devoción a Santa Clara, igual como le encomendó la Virgen María, evangelizando a la humanidad y
Sanando en nombre de Jesús a muchos enfermos, que necesitan ayuda física y espiritual.

Fundación Mensajeros de Santa Clara
Urbanización Andrés Eloy Blanco, Calle Mara, Quinta Berny,Ciudad Bolívar, Estado Bolívar, República Bolivariana de Venezuela.
Correo electrónico: santaclara08@hotmail.com Teléfono (0285) 6176868

miércoles, 20 de octubre de 2010

PRESENTACIÓN

Bernarda Caminero, es natural de República Dominicana, a los ocho años comenzó a tener revelaciones divinas. Reside  en la República Bolivariana de Venezuela, desde Ciudad Bolívar cumple su misión en el Templo de Oración Santa Clara, extendiendo en el mundo, la fe y devoción a  Santa Clara; igual como le encomendó la Virgen María, Evangelizando a la humanidad y sanando en nombre de Jesús a muchos enfermos que necesitan ayuda física y espiritual, y enseñar el rezo del Santo Rosario. En los veinticinco años que lleva su misión, ha fundado 24 grupos de oración. Bendecida por Dios, con los siguientes Dones: Sanadores por medio de la imposición de manos y la oración, espirituales, reconciliatorios para lograr la paz del mundo, la unión y todas las cosas divinas que producen paz, armonía, felicidad, fe, amor al prójimo y acercamiento a Dios; de recibir telepáticamente de mente a mente y de espíritu a espíritu mensajes divinos hablados y escritos; estigmatización, poderes de levitación, bilocación, y comunicación directa con Jesús por medio de la meditación, y telepática con otros seres de Luz en el mundo.

viernes, 15 de octubre de 2010

Mensaje de Santa Clara de Asís

  Me siento llena de alegría y felicidad, de que no únicamente compartan ustedes momentos de alegría y felicidad conmigo su Santa Clarita; sino que también compartan momentos de alegría y felicidad con San Francisco de Asís. Recuerden que Francisco y yo, fuimos dos cuerpos diferentes pero unidos por un mismo espíritu, no podía haber un Clara sin Francisco, ni un Francisco sin Clara. Recuerden que la unión nuestra es un amor eterno, amor eterno desde la Tierra, amor espiritual, amor claro, amor puro; ese verdadero amor de mente a mente y de espíritu a espíritu. Ese fue el amor que existió entre Francisco y yo, ese es el amor que yo quiero reine siempre entre todas mis mensajeras y mensajeros, sin distingo del sexo a que puedan pertenecer. Recuerden, a nosotros no nos interesa la carne, es el espíritu de ustedes que nos interesa. Nosotros queremos que el amor que exista en ustedes, sea un amor de espíritu a espíritu, un amor puro; el amor que nunca muere. El verdadero amor que existió entre Francisco y yo, y no solo un amor que existió entre Francisco y yo, sino que es un amor que sigue existiendo y así seguirá por toda la eternidad; es un amor imborrable. Nosotros en el reino celestial estamos trabajando por ustedes y por la humanidad. Nosotros estamos festejando, aun a diferencia de ustedes, como les dije: No estamos en cuerpo físico ya que nosotros no lo tenemos, ustedes concelebran de la forma adaptada a su plano y nosotros concelebramos de la forma adaptada a nuestro plano. Por el momento ustedes no sabrán nuestra forma, cuando vengan a este reino, si están salvados lo sabrán. Nosotros estamos trabajando grandemente para que todos se salven. Ustedes también podrán disfrutar de lo que disfrutamos nosotros aquí, que no nos es permitido decirles.

Yo, su Santa Clarita le adelanto esta primicia: Nunca vayan a perder su fe, nunca vayan a desesperarse, nunca vayan a pensar que nosotros no los hemos escuchado; porque el enemigo no duerme, viendo a ver cómo puede sacar y meter entre sus garras a los hijos que ya están en el camino. Les digo: Que así como fui probada, lo mismo que San Francisco y todos aquellos que han conseguido su santidad en la Tierra; todos reciben pruebas, son pruebas muchas veces fuertes, muchas veces difíciles como le ha tocado sufrir a mi Tesoro. Mi Bernardita fue probada grandemente, pero ella con su fortaleza de espíritu, con la limpieza de su alma y con la oración, logró salir en alto de todas las pruebas que le pusieron; no se la ponemos nosotros, sino, son pruebas que le llegan para ver su fortaleza y para ver hasta dónde llega su fe. Si son fieles y firmes a la oración y confían en nuestras enseñanzas, las pruebas y los problemas que les lleguen, salen como el aire y quedan ustedes liberados, con su mente clara, tranquila y fresca. Hagan como hizo mi amadísimo Jesús: En el momento que sintió su mente oscura, por traición y por todo lo que le tocó vivir; Jesús antes de la oración miró al cielo, respiró fuerte para que toda la nube oscura y la tentación salieran, y luego recibió la Luz y la claridad que necesitaba. Ya tenía su mente clara, su mente libre de ataduras y su mente libre de nubes oscuras para comunicarse directamente con el Altísimo. Deberán antes de la oración, sacar las energías negativas de su mente, de su espíritu y de su corazón y respirar aire de bendiciones.

Los bendigo a todos, me siento llena de alegría y felicidad por ese homenaje que han preparado para mi padre Francisco. Me despido diciéndoles que los amo y que el Señor los bendiga a todos, amén.

Mensaje de San Francisco de Asís

Yo le aseguro y les digo la verdad, no están ustedes equivocados en el camino que han trazado para llegar al reino celestial, del que disfrutamos Clarita y yo al lado de mi Padre Jesús y al lado de mi Madre María. La misión que están ustedes cumpliendo, es siguiendo la misma misión que llevamos Clarita y yo en ese plano terrenal. Ustedes son nuestros hijos, nuestros herederos; están siguiendo también el mismo camino trazado por mi Padre Jesús, el que me encomendó mi Padre Jesús, de llevar muchas almas al verdadero camino, para que consigan la salvación y hasta su santificación.

Clarita y yo trabajamos mucho, pasamos hambre y necesidad, Clarita y yo fuimos despreciados y burlados, pasamos todas las cosas que puede pasar un ser humano en la Tierra; pero nosotros nunca nos acobardamos, nunca hicimos caso al mundo ni al qué dirán, para abandonar nuestra misión. Nosotros seguimos cada día adelante siguiendo las enseñanzas de Jesucristo: "El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí". Por eso Clarita y yo sufrimos, lloramos mucho, casi a punto de llorar lágrimas de sangre, pero todo lo hicimos por amor a Dios, por amor a nuestro amadísimo Jesús, por amor a nuestra amadísima María. Nosotros seguimos adelante, sin importarnos nada ni nadie, evangelizando, llevando la Palabra de Dios, repartiendo comida y alimentos a los más pobres; llevándole primero el alimento espiritual que necesitaban y luego el alimento material para el sustento de ellos. Clarita y yo teníamos que pedir, los discípulos, nuestros seguidores también tenían que pedir; pedían para alimentarnos y pedían también para la alimentación de los demás. Pero la alimentación nuestra no era costosa, porque la primera alimentación era la oración, la limpieza de espíritu y la entrega a los pobres, los humildes, a los más necesitados. Recuerden lo que dijo nuestro Padre Jesús: "Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos será el reino de los cielos". Cuando Jesús se expresaba así, se refería a aquellas personas que pasan hambre, que pasan necesidad, pero que tienen un espíritu sano, un espíritu limpio; son pobres ante los ojos del mundo, pero ante Dios son ricos y lo seguirán siendo, porque cuando vienen al reino celestial todo es riqueza; el hambre, la necesidad que pasaron en el plano terrenal, todo le es multiplicado grandemente y vienen a disfrutar en el reino, de todas las maravillas que no pudieron disfrutar en la Tierra.

Clarita y yo, en nuestra misión, quisimos vivir de la obra de caridad, aunque pudiendo vivir con toda las riquezas, tenerlo todo, pero nosotros no solo queríamos salvarnos, sino llevar la salvación, la limpieza de espíritu y el arrepentimiento, instruyendo a las demás personas cada día y hablándole del desprendimiento de las cosas del mundo. Nos desprendemos por una parte y por otra parte nos llega la abundancia, la paz y la tranquilidad. Al tener nosotros la paz, la tranquilidad y el desprendimiento; sin decirles que boten todo, que tiren todo, como tuve yo qué hacer con mi padre, porque vi que estaba entregado en cuerpo y alma únicamente a las cosas del mundo. Le digo públicamente, lo hice para conseguir llevarlo al camino y yo también sentirme bien y desprendido. Tuve que agarrar parte de sus riquezas y tirarla, tirarla al mundo para que disfruten y para que también los pobres se dieran cuenta lo que es vestir y lo que es comer, porque ellos lo necesitaban. Clarita y yo tuvimos toda la riqueza del mundo, lo tuvimos todo, pero Clarita, todo lo de ella, lo entregó a la humanidad; porque la vida en el plano que ustedes habitan es pasajera, es como unas vacaciones. El reino celestial es el verdadero Paraíso, la vida eterna, la vida que nunca termina. Clarita y yo, al tener la inteligencia y la sabiduría, dada por nuestro Señor, para entender la vida espiritual y así entender las cosas del mundo; decidimos de los dos caminos, el camino mundano y el camino claro que nos conduce al reino celestial. Abandonamos ese camino oscuro, el camino de la vanidad, el camino de la intranquilidad y elegimos el camino claro, seguro y verdadero; el camino de la oración y el camino del desprendimiento. Yo colaboré con mi padre como les dije, pero no lo hice por soberbia, no lo hice por ser un mal hijo; lo hice para enseñar a mi padre a colaborar con los demás. Así como agarré todo y lo tiré por la ventana de su hogar, llamando a los pobres, ¡Vengan, vengan! y yo disfrutaba, mi alma se sentía llena de gozo en ver como los necesitados llevaban lo que yo estaba tirando. En ese momento mi padre no me agradeció nada de esto, pero luego yo sabía me lo iba agradecer grandemente, porque lo que hice no fue para que él perdiera, sino para ayudarlo a que adquiriera su limpieza de espíritu y su desprendimiento; así adquiriera un lugar en el Cielo.

Yo boté muchas lágrimas, yo lloré mucho, pero no lloraba por mí, lloraba en ver las injusticias de los humanos que creían que las cosas del mundo eran eternas, sin recordar, que los días, los minutos y segundos de la Tierra están contados. Yo entendí este maravilloso camino y por eso traté de apartarme del mundo y seguir cada día trabajando para el reino celestial, nunca me arrepiento y nunca Santa Clarita se arrepentirá de todo lo que hizo. Santa Clarita, su madre terrenal y sus hermanas, dieron todo a los pobres; no querían nada, solo su salvación y la del mundo, su paz y tranquilidad. Pero yo hijos míos, a ustedes no les estoy diciendo que tiren todas las riquezas por la ventana como tuve yo qué hacer con mi padre, porque no fue toda la riqueza que yo tiré, sino un poco de lo que le estaba sobrando, porque tenía más de lo que él debía tener. Yo no le digo hijos míos, que tiren todo lo que tienen, que regalen todo, ¡No hijos míos, no es eso! lo que le estoy diciendo es que siempre sobra; nos damos cuenta, que siempre tenemos en los hogares cosas que realmente nos están sobrando y que muchas personas la están necesitando. Eso es lo que le pedimos hacer, obra de caridad. No dejen que un hermano suyo pase hambre pudiendo ustedes socorrerlos, no dejen que un hermano ande descalzo o roto, no dejen que un hermano suyo no tenga un vestuario que ponerse, teniendo ustedes que les está sobrando, porque no lo necesitan ni lo necesitarán para nada; porque hoy le llega uno y mañana cuando ustedes hacen la obra de caridad, no solo recibirán uno, sino que le será multiplicado grandemente. Jesús dijo: " El que nada da, nada recibe”. Recuerden que mientras más nosotros damos, más iremos recibiendo.

Le digo a todos, no se apeguen tanto a las cosas del mundo, pueden tenerlas, porque mi Padre Jesús les da la ayuda, les da las riquezas a todos, para que disfruten de una vida alegre, una vida llena de abundancia en la Tierra; pero lo que Él no quiere es, que se esclavicen en las cosas materiales, que no le van a llevar a nada. Recuerden hijos míos, deben estar preparados para cuando nuestro Padre Jesús les diga: ¡Vengan, que ya se le ha terminado el momento de estar en la Tierra! Recuerden y mediten siempre, que todo se queda en la Tierra y únicamente se va el espíritu, que viene al reino celestial, a rendir cuenta de lo que ha hecho y como ha administrado los bienes que le ha dejado mi Padre Jesús en la Tierra. La carne es material y es como una ropa que usted se la ha quitado y la deja en el mundo; así es la carne que llevan ustedes los humanos. Nosotros ya no estamos en carne, nosotros estamos en espíritu; carne para nosotros no existe. La carne es de la Tierra y en la tierra se quedará, así como lo dijo Jesús: “Polvo eres y polvo te convertirás".

Yo le traté este tema esta noche, pero no lo hago para entristecerlos, ni mucho menos para que algunos digan: ¡”Ahora quiere San Francisco que yo regale todo lo que tengo, Santa Clara quiere que yo de todo”! ¿”Pero cómo hago, cómo queda mi familia, cómo quedo si doy todo lo que tengo”? ¡No, no es eso! Entiendan bien mis palabras y entiendan bien lo que quiero decirles; lo que le estoy diciendo es por el bien de ustedes y por el bien de su familia. Porque así como estamos Santa Clara y yo, disfrutando de este maravilloso reino, así quiero que ustedes vengan a disfrutar; les doy la claridad para que entiendan. No crean que le digo hijos míos, que hagan lo que yo hice con mi padre, no le estoy pidiendo eso, espero que todos sepan interpretar lo que le he dicho y no vaya ninguno a pensar hijos míos, que Santa Clara y San Francisco nos exigen demasiado en la Misión; no vayan jamás a pensar eso, porque nosotros a todas las personas que elegimos para pertenecer a este maravilloso Templo Clarita, para ser nuestros mensajeros, que quiere decir nuestros seguidores y nuestros hijos. Nosotros les estamos guiando, lo que queremos es su salvación y que vengan a disfrutar junto con nosotros en el reino celestial, por eso le estamos dando la debida claridad necesaria, para que entiendan los misterios divinos; muchos quisieran entender estos misterios pero no tienen la claridad necesaria. Esa hija nuestra, la hemos enviado a la Tierra, a llevar la claridad, la “verdad, verdad” de nuestros Evangelios y la “verdad, verdad” de cómo conseguir su salvación y llegar hasta el reino celestial.

Todo lo que nosotros hacemos es únicamente en bien para ustedes, queremos salvarlos a todos y llevar a toda su familia a su arrepentimiento. Abandonen el pecado, vivan en paz y tranquilidad, abandonen todo tipo de nube oscura que les llegue, abandonen todo lo negativo, busquen la riqueza más grande que es la riqueza del reino celestial; esa es la riqueza más grande, la riqueza eterna, la riqueza que nunca termina. En el reino celestial nosotros disfrutamos de todo en abundancia, nosotros desde ese plano terrenal, enviamos todos los recursos para que nuestro Padre nos construyera nuestra maravillosa mansión. Ustedes, todos en la Tierra, son los que envían a través de sus oraciones, a través de las buenas obras de caridad, ustedes son los que envían y eligen el lugar donde quieren vivir, donde quieren ustedes estar; son ustedes mismos, no somos nosotros ni el Altísimo. Él no le dice, tú estarás aquí o tú estarás allá. Cada uno al venir a este reino, ya tiene construido el lugar donde deberá estar; es por eso que nosotros le damos toda la claridad necesaria, para que construyan en este reino junto con nosotros, su maravillosa mansión, su maravilloso techo que nunca jamás se derrumbará.

Santa Clarita siempre a mi lado, así como estuvo en la Tierra. Ella me guiaba, yo la guiaba a ella; pero la guía principal y la guía directa fue mi amadísimo Jesús y mi amadísima María; Ellos siempre nos guiaron, y así hemos puesto, nosotros en su camino, a esta hija y consentida nuestra, que es un canal directo de comunicación para el reino celestial. La hemos puesto con ustedes, para que tengan toda la claridad de los acontecimientos que han de venir, de todas las cosas que puedan ocurrir, de las presentes y las futuras, que muchos no están autorizados a saberla. Así como yo estuve en la Tierra llorando sin cesar por la humanidad, así mismo que lloraba mi amada Clarita.

El tiempo se ha terminado, lo único que puedo decirles para despedirme: Amen a su naturaleza, amen a su hermano sol, amen a su hermana luna, amen siempre a todos los animales y las aves, porque todo es Creación Divina; así también ámense todos unos a otros, como mi Padre os ha amado. Bendiciones, grandes bendiciones, reciban la paz de mi Señor, la paz de mi amadísima Madre María, la paz de Santa Clara, la paz que yo les doy. Los bendigo y les digo, como dijo mi amadísimo Jesús: "Mi paz os dejo, mi paz os doy". Benditos sean hijos míos en el Nombre de mi Señor.

Mensaje de Santa Clara de Asís

Mi Madre María se manifiesta en la tierra para que sepan, que nuestro Señor y todos nosotros los santos existimos. Aún hay en el planeta tierra, muchaas personas que están vivas y a la vez muertas. La vida de ustedes los humanos es el espíritu, porque la carne es el revestimiento para su espíritu, que yo también lo tuve porque fui terrenal. El espíritu de ustedes es un espíritu sano, vivo y limpio que ha sido enviado por mi Padre Jesús, para todos en la tierra. No dejen nunca que su espíritu se muera. Cuando les digo que ese espíritu está muerto, le estoy diciendo que está muerto para los caminos de nuestro Señor. No pueden apartarse del camino de la oración. Satanás no duerme, él unicamente reina en las personas que están muertas en los caminos de nuestro Señor.

Mi Padre Jesús y mi Madre María, quieren que todas las almas se salven. Se acerca algo grande para la humanidad, nuves oscuras porque han olvidado las enseñanzas de nuestro Señor. Mi Madre María llora por todos ustedes los humanos. Se acercan tiempos dificiles para la humanidad, mi Madre María sujeta el brazo castigador de nuestro Padre; pero cuando ella suelte el brazo, entonces es cuando vendrá el gran castigo para la humanidad. Las personas que esten en el camino de la oración ,nada presenciarán. Se está acercando la gran hora, por eso estamos eligiendo personas del mundo a predicar el Evangelio por todas partes, para evitar que muchas almas se pierdan. Hay mucho odio, rencor  y envidia entre los humanos. Vivan en Cristo, sufran en Cristo para que puedan reinar cada día en Cristo.

Cuando tengan algún sufrimiento, recuerden que los problemas son como el aire, entran y salen;  así son los problemas, pero recuerden  que nuestro Padre les ha dicho: "Vengan a mí todos los que estén agobiados y cansados, que Yo  os aliviaré". Muchos se agobian por los problemas porque está fallando su fe.